martes, 23 de octubre de 2007

Las fuentes interesadas controlan el mercado radiofónico y televisivo

He visto una noticia que habla de un estudio realizado por alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Camilo José Cela, presentado en la sede de la Asociación de Prensa de Madrid, que se titula: 'El uso periodístico de las fuentes en radio y televisión'. Según este estudio, el 83% de las noticias que aparecen en la televisión y en la radio proceden de una única fuente interesada. Como sabemos, este hecho desemboca en un problema para los ciudadanos, ya que la verdad de dichas fuentes es la que se está difundiendo como la verdad absoluta, y, por tanto, se puede estar ocultando alguna otra información al no contrastar diversas fuentes. Los periodistas debemos ser diligentes a la hora de informar a los espectadores, aunque bien es cierto que siempre hay muchos intereses en juego y el periodista, a veces, es una simple marioneta, un simple peón. No sé qué opinaréis vosotros...

El alcohol, una excusa más de actos violentos

No sé si habéis oído la noticia de un joven de 21 años que agredió el pasado 7 de octubre a una chica en un tren de los ferrocarriles de la Generalitat. Ahora él le echa la culpa al alcohol, a su borrachera para justificar lo que no tiene justificación. Si todo fuera culpa del alcohol...¿qué responsabilidad adquirimos las personas? Evidentemente, los efectos del alcohol son impredecibles, pero no podemos excusarnos ni quitarnos responsabilidades debido a su consumición. La escena vivida en dicho tren bien podría formar parte de una película americana del tipo 'la violencia y el alcohol justifica todo'. El joven agredió a esa chica por el simple hecho de que ella lo miró unas cuantas veces y él se sintió observado, como vigilado. No obstante, la trascendencia de esta información no radica en que un joven ha agredido a una chica, sino en que ninguna de las personas que había a su alrededor hicieron algo para impedir este acto violento. Las personas debemos reflexionar acerca de estos sucesos tan desagradables y tomar conciencia de que lo que le ha pasado a esa joven también podría pasarnos a los demás, y, por tanto, tenemos la obligación como ciudadanos que vivimos en convivencia de ayudar a las personas que estén en apuros de este tipo. El alcohol no es el responsable, sino quien decide tomarlo y hacer de su uso una excusa barata al llevar a cabo acontecimientos de esta índole.